age: 31 (Jan 31, 1977)
MEMBER SINCE: November 2006
occupation: Anthropology Student / Philosophy, Psychology, Biology Professor
makes me sad: War, Street Circus Artists, the Government, Fascists, Chávez, Harrassers, Stalkers
makes me happy: Pizza! Smiles
heroes: Ananda, Superman
gets me hot: Some like it like that
crush: Captain Crunch
most humbling moment: Every single moment of the day
sign: Sun in Aquarius, Taurus as Regent. Fire Dragon
into: Anthropology, Ethnology, Psychoanalysis, Linguistic Anthropology, Archaeology, Philosophy of Science, Phenomenology, Hermeneutics
body mods: Besides the usual and mandatory shaving and nails stuff, lots of bitemarks... I collect them
i lost my virginity: to an Indian Goddess
Lo rumio. Lo rumio como vaca. Lo llevo a las tripas, lo agito, lo revuelvo. Luego, lo devuelvo. Hay que trabajarlo para asimilarlo bien.
Ciertamente, tanto agite termina en un cuajar. He ahí el momento para darle jugo. Si es de provecho, se le volverá a sacar.
La idea se afirma, luego se licúa, más tarde lo destilo. Ahora, tengo cuidado, los espíritus pueden confundir. Hace falta olfato para bien catar. Buen catador dice «helo», si tiene cuerpo, o dice «mierda», aun sin ser grosero: lo malo se ha de expurgar (y ojalá todos cataran siempre así).
Luego se embotella (hoy en día gusta y véndese tanto lo malo: es más barato, así que también suele encerrarse). A veces se añeja, y a lo de valor suele hacérsele necesario: no todo paladar de hoy reconoce la ambrosía.
Lo malo suele añejarse unos menstruos (todo sea por las ventas que hoy se hacen en taquillas), dura poco, es poco duro, no resiste al tacto ni al tiempo, sin embargo los bolsillos de unos se revientan.
Pero si era bueno, habrá quien lo digiera y todo volverá a empezar otra vez. Será una cava de cinco mil años de los jugos de una parra de diez mil.
Ciertamente, tanto agite termina en un cuajar. He ahí el momento para darle jugo. Si es de provecho, se le volverá a sacar.
La idea se afirma, luego se licúa, más tarde lo destilo. Ahora, tengo cuidado, los espíritus pueden confundir. Hace falta olfato para bien catar. Buen catador dice «helo», si tiene cuerpo, o dice «mierda», aun sin ser grosero: lo malo se ha de expurgar (y ojalá todos cataran siempre así).
Luego se embotella (hoy en día gusta y véndese tanto lo malo: es más barato, así que también suele encerrarse). A veces se añeja, y a lo de valor suele hacérsele necesario: no todo paladar de hoy reconoce la ambrosía.
Lo malo suele añejarse unos menstruos (todo sea por las ventas que hoy se hacen en taquillas), dura poco, es poco duro, no resiste al tacto ni al tiempo, sin embargo los bolsillos de unos se revientan.
Pero si era bueno, habrá quien lo digiera y todo volverá a empezar otra vez. Será una cava de cinco mil años de los jugos de una parra de diez mil.




























Speranza