La discusin del pasado venezolano en la arqueologa venezolana muestra la tendencia general de recurrir insistentemente a la cronologa, independientemente de la perspectiva particular invocada por cada investigador en sus marcos tericos. A riesgo de parecer ms etreos que heterodoxos, nos tendremos que resignar a la tendencia. La secuencia cultural del valle de Qubor se iniciara hacia los 11 o 10 mil aos a. C. (grosso modo), con la evidencia de restos interpretados como de sociedades cazadoras recolectores. A pesar de que los enfoques relativamente recientes, que ganan ms terreno, van desechando la idea simplista, reductora y estereotipada de cazadores especializados de megafauna, la investigacin arqueolgica de los primeros larenses mantiene el relevamiento de sus datos a partir de industria ltica, asociaciones con grandes herbvoros (aunque su rol se vea disminuido a vctimas de los oportunistas y verstiles paleo-indios) y la a veces obsesiva bsqueda de la datacin ms temprana posible, oscureciendo el hecho etnolgico de que cazadores recolectores con tecnologa "primitiva" son capaces de coexistir con grupos alfareros y agrcolas, alcanzar el perodo de contacto con el europeo y aun sobrevivirlo hasta nuestros globalizados das (mejor aun que las sociedades complejas). Esto se evidencia en la aparente necesidad de buscar a cazadores-recolectores en el pleistoceno tardo y el holoceno temprano a medio y relacionarlos con los hallazgos falconianos de El Jobo, Muaco y Taima-Taima, antes que intentar explicar el devenir durante casi 8 u 5 milenios y la "final" transicin o la disolucin de la sociedad de cazadores recolectores precermicos a una sociedad tribal alfarera. Todas las fechas larenses tempranas an presentan flancos dbiles. Jaimes insista en que su fechado de unos 10.710 60 a. p. para el E. rusconni de El Vano es edad "mnima", lo que no le resta sino que le presta incertidumbre, tal como la que anota Molina [1991] para los 6.840 190 a. p. de La Hundicin (desconfiada por reciente y por asociacin dudosa de materiales), o los 7 u 8 mil aos a. p. relativos de sus puntas colas de pescado con respecto a los homlogos mexicanos o ecuatorianos, o los 10.000 aos asociados a los hallazgos superficiales de Las Mesas (Los Tres Cruces de Jaimes y Vierma) segn semejanzas con El Jobo (cuyas dataciones todava levantan ocasionales objeciones). Lo cierto es que mientras estas sociedades son empujadas hacia atrs en el tiempo por la buena voluntad de los investigadores, se va agrandando el vaco entre ellas, remotas y arcaicas, y las sociedades productoras de alimentos, que aparecen poco antes de la era cristiana. Este hoyo es de nuevo rellenado por analoga con las evidencias de desarrollo de la agricultura en otras regiones americanas antes que intentar una sistemtica exploracin del uso y domesticacin de plantas (o utilizando un trmino ms completo, una arqueoetnobotnica) por parte de cazadores-recolectores, si bien es justo decir que esta investigacin es dificultosa, y habra propensin a la analoga etnogrfica con el enorme (y en condiciones "naturales", siempre creciente) conocimiento etnobotnico de sociedades "preagrcolas" y agrcolas.
La interpretacin general para el paso de sociedades apropiadoras a sociedades productoras es la de un previo nfasis en la recoleccin (una vez disminuido el rol y la presa de la cacera) que con-duce a una agricultura incipiente o en germen en los cazadores-recolectores, que se desarrolla a partir de su sedentarizacin, y que un desarrollo local de las prcticas agrcolas es capaz de contagiar con rapidez a las regiones vecinas, provocando repentinas explosiones demogrficas por do-quier, pues esta vez los grupos podran mantenerse en aldeas estables, sin recurrir a la cclica fisin grupal supuesta para la sustentabilidad de las prcticas de los antiguos cazadores-recolectores. En el Estado Lara, esta "repentina" (para el registro arqueolgico lleno de vacos) revolucin de los alimentos se corresponde a la aparicin en el valle de Qubor de la <em>tradicin </em>[Sanoja y Vargas, 1999], <em>estilo cermico </em>[Cruxent y Rouse, 1982; Rouse y Cruxent, 1963] o <em>fase </em><strong>Tocuyano </strong>(Yacimiento Quebrada Tocuyano/Playa Bonita) y la serie Tocuyanoide, similar al Primer Horizonte Pintado de Colombia y al estilo La Pita de la Guajira, al menos <em>cuatro</em>, <em>tres </em>[Arvelo y Oliver, 1999] o <em>dos </em>[el resto de los autores] o <em>uno y medio </em>[Cruxent y Rouse, 1982 1: 41] siglos antes de la era cristiana, acompaado de piedra pulida (recordemos la asociacin conceptual Neoltico-Neoindio, donde artefactos de piedra pulida, agricultura, y sedentarizacin coinciden), correspondiendo al Perodo II de la crono-loga de Cruxent y Rouse (1982) y quiz se corresponda en parte a lo que Francisco Tamayo haba llamado "cultura de caracteres ofidioideos". La presencia de manos de moler y metates es la que permite suponer el cultivo de granos y su ocupacin de ambientes variados significara una amplio espectro de actividades econmicas [ARVELO y OLIVER, 1999: 125].
En 1963, Rouse y Cruxent presentaban dos alternativas de introduccin de la agricultura a Vene-zuela; una un poco tarda pero probable con los Tocuyanoides, y una temprana pero muy conjetu-ral penetracin desde Colombia por medio de Dabajuroides en el Perodo I, segn las fechas de Rancho Peludo en el Zulia, que seran cuestionadas posteriormente por la intrusin de carbono vegetal. Correspondera al Hato La Calzada de Barinas la fecha ms temprana para grupos agricul-tores en el 920 a. C. A la aparicin de grupos tocuyanoides o al menos alfareros en la regin de Qubor se asocian tambin los primeros enterramientos y ritos funerarios (sealados por los ajua-res) registrados por la arqueologa. Patrones de asentamiento no centralizado y tratamiento funerario no preferencial permiten a Sanoja y Vargas (1999) asignarlos a una sociedad tribal igualitaria. Al estilo Tocuyano se le asocia y sera contemporneo de los estilos Sarare (de la misma serie) y el estilo Betijoque (independiente para Cruxent y Rouse), y apareceran juntos en Camay.
Hacia el 300 A. D. aparecera el Estilo San Pablo, definida originalmente para el rea de San Feli-pe, Yaracuy, y que Arvelo identifica, quiz por razones de continuidad, con la Fase Boulevard defi-nida contemporneamente para Qubor, aunque con objeciones para dicha identidad. La Fase Boulevard (que incluira los hallazgos en los cementerios de el Boulevard de Qubor y Las Locas) estara ubicada entre el II y el VII siglos de la era cristiana y sugiere sociedades complejas, jerar-quizadas, asociadas con los posibles cacicazgos del primer milenio, uniendo la supervivencia por medio de la produccin para la autosubsistencia y la pervivencia en el ms all de quienes la ges-tionaban por su captacin de excedentes. La desigualdad social es objetivizada en el registro arqueolgico por el trato diferencial a los muertos segn la ausencia o la profusin de su parafernalia mortuoria (es dbil, debido al mal manejo conceptual del parentesco y no por el hecho en s, la inferencia por las paleopatologas infantiles de Vargas, 1990 y Sanoja y Vargas, 1999). Y si bien las semejanzas estilsticas con otras reas asignadas a difusin de rasgos y desplazamientos de poblacin permitan entrever las relaciones con otras regiones, ser la presencia de la industria de caracol en los cementerios, sealada desde el primer milenio, la que revela relaciones de largo alcance, otro indicador preferido para sociedades complejas jerarquizadas, que slo para inicios del segundo milenio de la era cristiana (desde 1000 A. D.) permitira "claramente" [MOLINA, 1991: 24] hablar de cacicazgos, para los cuales los asentamientos incluso se jerarquizan, consistiendo en redes de aldeas grandes supeditadas a una aldea principal, junto con la fuerte modificacin intencionada, planificada y coordinada del paisaje para intensificar la semicultura, segn evidencias de terrazas y tanques de agua en algunos sitios de Lara y la posibilidad de sistemas de regado, que necesitaran de la gestin cacical de grandes obras efectuada por masas de comunes. En los ltimos aos, por parte de la comunidad internacional de investigadores hay replanteamientos o escepticismo creciente acerca de las teoras de los cacicazgos, originalmente basadas en modelos norteamericanos, traslaciones del modo de produccin asitico o feudal, falacias productivistas (liberales o marxistas) de la modernidad justificando la tecnocracia o la planificacin central, o "proyecciones" ideolgicas de los cronistas coloniales a las sociedades indgenas y que habran sido recogidas acrticamente por los estudiosos posteriores. Todava queda lugar para semejantes re-planteamientos en la regin de Qubor. La complejizacin social que se asocia con la aparicin de Tierroides y el estilo Tierra de los Indios (con caracteres "pectiniformes" en su decoracin pintada y junto con la Dabajuroide presenta semejanzas con la el Segundo Horizonte Pintado de Colombia), es relacionada con la explotacin y "comercializacin" de sal de tierra [Arvelo y Oliver, 1999: 125], y perdurara hasta el perodo de contacto.
Estas sociedades podan establecer fuertes sistemas de interrelacin y amplias esferas de interaccin, como mostrara la amplia difusin occidental (norte y sur) de los estilos polcromos tardos al momento del contacto. Los documentos de valor etnohistrico arrojan que el valle de Qubor y el actual Estado Lara eran de composicin multitnica, lo que unido a otros estudios etnohistricos recientes en otras regiones del pas como el Delta del Orinoco y Amazonas, y lo que ya se conoca del occidente, los llanos orientales y las mrgenes del Orinoco, indica cada vez con mayor claridad que las ocupaciones multitnicas y la sociodiversidad prehispnicas eran menos la excepcin que la regla, leccin que debe ser recogida por el Estado y el proyecto nacional, puesto que retorna y exige su(s) lugar(es) en este mundo "globalizado".
<strong>Bibliografa</strong>
Arvelo, Lilliam, y Jos R. Oliver (1999): El noroccidente de Venezuela. En: <em>El arte prehispnico de Venezuela</em>, editado por Miguel Arroyo, Lourdes Blanco y Erika Wagner. Caracas: Fundacin Galera de Arte Nacional GAN. Petrleos de Venezuela PDVSA. Pp. 120-136.
Cruxent, Jos Mara, e Irving Rouse [1958] (1982): <em>Arqueologa cronolgica de Venezuela</em>. 2 v. Caracas: Ernesto Armitano Editor. Ediciones Unidad Prehispnica de la Asociacin Juan Lovera.
Molina Centeno, Luis E. (1991): Sociedades y culturas prehispnicas del Estado Lara, Venezuela 10.000 a. C. - 1.500 d. C. <em>Armitano Arte </em>16: 5-26.
Rouse, Irving, y Jos Mara Cruxent (1963): <em>Arqueologa venezolana</em>. Caracas: Instituto Venezolano de Investigaciones Cientficas IVIC. Ediciones Vega.
Sanoja Obediente, Mario, e Iraida Vargas Arenas (1999): <em>Orgenes de Venezuela: regiones neohistricas aborgenes hasta 1500 d. C.</em> Caracas: Fundacin Comisin Presidencial V Centenario de Venezuela.
Vargas Arenas, Iraida (1990): <em>Arqueologa, ciencia y sociedad: ensayo sobre teora arqueolgica y la formacin econmico-social tribal en Venezuela</em>. Caracas: Editorial Abre Brecha.
<blockquote>CARACAS, MIRCOLES 22 DE ABRIL DE 2004</blockquote>
La interpretacin general para el paso de sociedades apropiadoras a sociedades productoras es la de un previo nfasis en la recoleccin (una vez disminuido el rol y la presa de la cacera) que con-duce a una agricultura incipiente o en germen en los cazadores-recolectores, que se desarrolla a partir de su sedentarizacin, y que un desarrollo local de las prcticas agrcolas es capaz de contagiar con rapidez a las regiones vecinas, provocando repentinas explosiones demogrficas por do-quier, pues esta vez los grupos podran mantenerse en aldeas estables, sin recurrir a la cclica fisin grupal supuesta para la sustentabilidad de las prcticas de los antiguos cazadores-recolectores. En el Estado Lara, esta "repentina" (para el registro arqueolgico lleno de vacos) revolucin de los alimentos se corresponde a la aparicin en el valle de Qubor de la <em>tradicin </em>[Sanoja y Vargas, 1999], <em>estilo cermico </em>[Cruxent y Rouse, 1982; Rouse y Cruxent, 1963] o <em>fase </em><strong>Tocuyano </strong>(Yacimiento Quebrada Tocuyano/Playa Bonita) y la serie Tocuyanoide, similar al Primer Horizonte Pintado de Colombia y al estilo La Pita de la Guajira, al menos <em>cuatro</em>, <em>tres </em>[Arvelo y Oliver, 1999] o <em>dos </em>[el resto de los autores] o <em>uno y medio </em>[Cruxent y Rouse, 1982 1: 41] siglos antes de la era cristiana, acompaado de piedra pulida (recordemos la asociacin conceptual Neoltico-Neoindio, donde artefactos de piedra pulida, agricultura, y sedentarizacin coinciden), correspondiendo al Perodo II de la crono-loga de Cruxent y Rouse (1982) y quiz se corresponda en parte a lo que Francisco Tamayo haba llamado "cultura de caracteres ofidioideos". La presencia de manos de moler y metates es la que permite suponer el cultivo de granos y su ocupacin de ambientes variados significara una amplio espectro de actividades econmicas [ARVELO y OLIVER, 1999: 125].
En 1963, Rouse y Cruxent presentaban dos alternativas de introduccin de la agricultura a Vene-zuela; una un poco tarda pero probable con los Tocuyanoides, y una temprana pero muy conjetu-ral penetracin desde Colombia por medio de Dabajuroides en el Perodo I, segn las fechas de Rancho Peludo en el Zulia, que seran cuestionadas posteriormente por la intrusin de carbono vegetal. Correspondera al Hato La Calzada de Barinas la fecha ms temprana para grupos agricul-tores en el 920 a. C. A la aparicin de grupos tocuyanoides o al menos alfareros en la regin de Qubor se asocian tambin los primeros enterramientos y ritos funerarios (sealados por los ajua-res) registrados por la arqueologa. Patrones de asentamiento no centralizado y tratamiento funerario no preferencial permiten a Sanoja y Vargas (1999) asignarlos a una sociedad tribal igualitaria. Al estilo Tocuyano se le asocia y sera contemporneo de los estilos Sarare (de la misma serie) y el estilo Betijoque (independiente para Cruxent y Rouse), y apareceran juntos en Camay.
Hacia el 300 A. D. aparecera el Estilo San Pablo, definida originalmente para el rea de San Feli-pe, Yaracuy, y que Arvelo identifica, quiz por razones de continuidad, con la Fase Boulevard defi-nida contemporneamente para Qubor, aunque con objeciones para dicha identidad. La Fase Boulevard (que incluira los hallazgos en los cementerios de el Boulevard de Qubor y Las Locas) estara ubicada entre el II y el VII siglos de la era cristiana y sugiere sociedades complejas, jerar-quizadas, asociadas con los posibles cacicazgos del primer milenio, uniendo la supervivencia por medio de la produccin para la autosubsistencia y la pervivencia en el ms all de quienes la ges-tionaban por su captacin de excedentes. La desigualdad social es objetivizada en el registro arqueolgico por el trato diferencial a los muertos segn la ausencia o la profusin de su parafernalia mortuoria (es dbil, debido al mal manejo conceptual del parentesco y no por el hecho en s, la inferencia por las paleopatologas infantiles de Vargas, 1990 y Sanoja y Vargas, 1999). Y si bien las semejanzas estilsticas con otras reas asignadas a difusin de rasgos y desplazamientos de poblacin permitan entrever las relaciones con otras regiones, ser la presencia de la industria de caracol en los cementerios, sealada desde el primer milenio, la que revela relaciones de largo alcance, otro indicador preferido para sociedades complejas jerarquizadas, que slo para inicios del segundo milenio de la era cristiana (desde 1000 A. D.) permitira "claramente" [MOLINA, 1991: 24] hablar de cacicazgos, para los cuales los asentamientos incluso se jerarquizan, consistiendo en redes de aldeas grandes supeditadas a una aldea principal, junto con la fuerte modificacin intencionada, planificada y coordinada del paisaje para intensificar la semicultura, segn evidencias de terrazas y tanques de agua en algunos sitios de Lara y la posibilidad de sistemas de regado, que necesitaran de la gestin cacical de grandes obras efectuada por masas de comunes. En los ltimos aos, por parte de la comunidad internacional de investigadores hay replanteamientos o escepticismo creciente acerca de las teoras de los cacicazgos, originalmente basadas en modelos norteamericanos, traslaciones del modo de produccin asitico o feudal, falacias productivistas (liberales o marxistas) de la modernidad justificando la tecnocracia o la planificacin central, o "proyecciones" ideolgicas de los cronistas coloniales a las sociedades indgenas y que habran sido recogidas acrticamente por los estudiosos posteriores. Todava queda lugar para semejantes re-planteamientos en la regin de Qubor. La complejizacin social que se asocia con la aparicin de Tierroides y el estilo Tierra de los Indios (con caracteres "pectiniformes" en su decoracin pintada y junto con la Dabajuroide presenta semejanzas con la el Segundo Horizonte Pintado de Colombia), es relacionada con la explotacin y "comercializacin" de sal de tierra [Arvelo y Oliver, 1999: 125], y perdurara hasta el perodo de contacto.
Estas sociedades podan establecer fuertes sistemas de interrelacin y amplias esferas de interaccin, como mostrara la amplia difusin occidental (norte y sur) de los estilos polcromos tardos al momento del contacto. Los documentos de valor etnohistrico arrojan que el valle de Qubor y el actual Estado Lara eran de composicin multitnica, lo que unido a otros estudios etnohistricos recientes en otras regiones del pas como el Delta del Orinoco y Amazonas, y lo que ya se conoca del occidente, los llanos orientales y las mrgenes del Orinoco, indica cada vez con mayor claridad que las ocupaciones multitnicas y la sociodiversidad prehispnicas eran menos la excepcin que la regla, leccin que debe ser recogida por el Estado y el proyecto nacional, puesto que retorna y exige su(s) lugar(es) en este mundo "globalizado".
<strong>Bibliografa</strong>
Arvelo, Lilliam, y Jos R. Oliver (1999): El noroccidente de Venezuela. En: <em>El arte prehispnico de Venezuela</em>, editado por Miguel Arroyo, Lourdes Blanco y Erika Wagner. Caracas: Fundacin Galera de Arte Nacional GAN. Petrleos de Venezuela PDVSA. Pp. 120-136.
Cruxent, Jos Mara, e Irving Rouse [1958] (1982): <em>Arqueologa cronolgica de Venezuela</em>. 2 v. Caracas: Ernesto Armitano Editor. Ediciones Unidad Prehispnica de la Asociacin Juan Lovera.
Molina Centeno, Luis E. (1991): Sociedades y culturas prehispnicas del Estado Lara, Venezuela 10.000 a. C. - 1.500 d. C. <em>Armitano Arte </em>16: 5-26.
Rouse, Irving, y Jos Mara Cruxent (1963): <em>Arqueologa venezolana</em>. Caracas: Instituto Venezolano de Investigaciones Cientficas IVIC. Ediciones Vega.
Sanoja Obediente, Mario, e Iraida Vargas Arenas (1999): <em>Orgenes de Venezuela: regiones neohistricas aborgenes hasta 1500 d. C.</em> Caracas: Fundacin Comisin Presidencial V Centenario de Venezuela.
Vargas Arenas, Iraida (1990): <em>Arqueologa, ciencia y sociedad: ensayo sobre teora arqueolgica y la formacin econmico-social tribal en Venezuela</em>. Caracas: Editorial Abre Brecha.
<blockquote>CARACAS, MIRCOLES 22 DE ABRIL DE 2004</blockquote>
Q tengas una linda semana.
Abrazos