SE LLAMA GUILLEM.....
Se llama Guillem, y hoy me ha regalado lo más precioso que posee,
no he entendido bien sus facciones cuando se ha sentado cerca de mí, y curiosa me he detenido a observarle,
no hablaba, expresaba lo que queria y lo que no con gestos bruscos,
y miraba a su alrededor como el que lo ha visto todo.
dueño de unos agotados ojos verdes observaba perdiendose en cada una de mis palabras como le decía que esos zapatos no eran
su talla, pero él haciendo caso omiso a mi consejo, se los señalaba de forma resuelta a su madre dandole a entender
que eran esos los que él queria.
Tiene el pelo castaño ensortijado, una nariz chata y parece que será alto,su figura me recuerda a las ilustraciones de
El Principito,
los ojos parecen pesados como si se apoyaran en esas profundas ojeras,
ladea la cabeza mientras observa como su hermana se prueba unos zapatitos de tacón, inexpresivo, ausente,
y yo quiero abrazarle
en ese preciso instante, devolverle un rato a la tierra, aunque quizá para lo que hay aquí, debe ser mejor ese mundo paralelo
en el que él se encuentra.
Tengo unos balones de espuma de colores en el almacén así que le regalaré uno, me acerco y con una enorme sonrisa le extiendo mi mano
con el balón en ella, lo mira y lo coge, lo hace bailar en el aire sin moverse de su silla y de pronto lo esconde.
A unos
dos metros no dejo de maravillarme con sus gestos, y de pronto, después de todo un buen rato se percata de mi presencia,
yo le sonrío abiertamente y sin más Guillem me regala lo más precioso que posee cuando me devuelve la sonrisa, se livianizan
sus ojos se ilumina todo lo que le envuelve hasta convertir esos segundos en un tiovivo de colores, se esconde tras el balón,
y al retirarlo de nuevo esa preciosa e indescriptible sonrisa convierte mi corazon en algodón de azúcar, vámonos
oigo a su madre y se levanta de la silla sin volverse para mirarme, entonces el algodón de azúcar que era mi corazón se
convierte en polvo rosa, y me enjuago las lagrimas que de pronto han hecho acto de presencia en mis ojos,
gracias Guillem afortunados són a los que sonries.
Se llama Guillem, y hoy me ha regalado lo más precioso que posee,
no he entendido bien sus facciones cuando se ha sentado cerca de mí, y curiosa me he detenido a observarle,
no hablaba, expresaba lo que queria y lo que no con gestos bruscos,
y miraba a su alrededor como el que lo ha visto todo.
dueño de unos agotados ojos verdes observaba perdiendose en cada una de mis palabras como le decía que esos zapatos no eran
su talla, pero él haciendo caso omiso a mi consejo, se los señalaba de forma resuelta a su madre dandole a entender
que eran esos los que él queria.
Tiene el pelo castaño ensortijado, una nariz chata y parece que será alto,su figura me recuerda a las ilustraciones de
El Principito,
los ojos parecen pesados como si se apoyaran en esas profundas ojeras,
ladea la cabeza mientras observa como su hermana se prueba unos zapatitos de tacón, inexpresivo, ausente,
y yo quiero abrazarle
en ese preciso instante, devolverle un rato a la tierra, aunque quizá para lo que hay aquí, debe ser mejor ese mundo paralelo
en el que él se encuentra.
Tengo unos balones de espuma de colores en el almacén así que le regalaré uno, me acerco y con una enorme sonrisa le extiendo mi mano
con el balón en ella, lo mira y lo coge, lo hace bailar en el aire sin moverse de su silla y de pronto lo esconde.
A unos
dos metros no dejo de maravillarme con sus gestos, y de pronto, después de todo un buen rato se percata de mi presencia,
yo le sonrío abiertamente y sin más Guillem me regala lo más precioso que posee cuando me devuelve la sonrisa, se livianizan
sus ojos se ilumina todo lo que le envuelve hasta convertir esos segundos en un tiovivo de colores, se esconde tras el balón,
y al retirarlo de nuevo esa preciosa e indescriptible sonrisa convierte mi corazon en algodón de azúcar, vámonos
oigo a su madre y se levanta de la silla sin volverse para mirarme, entonces el algodón de azúcar que era mi corazón se
convierte en polvo rosa, y me enjuago las lagrimas que de pronto han hecho acto de presencia en mis ojos,
gracias Guillem afortunados són a los que sonries.





